| Aquí estamos de nuevo; el calor desértico, las colas enormes para acceder a cualquier servicio público, las caminatas playa-camping-recinto y todas esas incomodidades que tanto agotan, como nuestras inseparables amigas de viaje. Del viaje que repetimos año tras año hacia tierras levantinas, a una pequeña localidad de unos diez mil habitantes que en los últimos días de Julio (en anteriores ediciones eran los primeros de Agosto) se convierte en un hervidero de jóvenes decididos a no perderse a todos esos grupos que, ya sean leyendas ya promesas, vienen a hacer de Benicassim la capital del pop por unos días.
VIERNES
Sí, hemos vuelto al FIB. Aunque con retraso… Con retraso porque éste cronista tiene muy pocos días de vacaciones y llegar al FIBSTART fue imposible. Y por poco, no llego a la jornada del viernes. Las enormes retenciones en la autopista del Este casi me dejan sin ver una de las actuaciones estelares del festival, The Pixies. Empezamos por ellos. Hicieron lo que saben, desgranar cada hit de su repertorio tocándolos con una precisión impecable, sin florituras ni improvisaciones, pero desbordados de efectividad, hasta que tuvieron que detener el concierto durante unos veinte minutos debido a una posible avalancha de público en las primeras filas. Y lo que fue un gran marrón para la mayoría de asistentes, para un servidor fue una suerte ya que implicó el retraso necesario para que pudiera disfrutar de la segunda mitad (porque en la carretera creía que ya no vería nada). Ufff…
Echo and the Bunnymen salieron a escena rápidamente, imagino que la organización no podría permitirse perder un minuto más, e hicieron un buen concierto. Denso pero contundente. Aunque estas viejas glorias vienen más por nuestras tierras que los chicos que venían a continuación: Strokes. El público se impacienciaba a la par que se embutía en el escenario verde, el calor aumentaba aunque la noche estuviera bien entrada. Los “guiris” se reproducían… Salen a escena y alguien dice “¡coño pero si es play back!” y no tenia razón exactamente… pero casi. Sonaban muy parecidos a sus discos. Demasiado. En mi opinión les faltaba frescura, un poco de espacio para la improvisación o para sorprender de algún modo. Vaya, predecible y soso. Es una opinión. Al resto de grupos y DJs del viernes no tuve demasiadas energías para verles, así que me retiré para tener bien cargadas las pilas el resto de días.
SÁBADO
Y el sábado empezó con sorpresas. El Columpio Asesino hizo un gran concierto, consiguiendo que el escenario FIBERFIB.com bailara al ritmo de sus desarrollos instrumentales y pesudotrogloditas. Muy buenos. También consiguieron hacer pasar un buen rato al (escaso) público del escenario FIBCLUB Calla, un trío americano bien contundente, muy buenos instrumentistas y bien preparados para labrarse una buena carrera. Al tanto. Y de ahí corriendo al Escenario Verde a ver si Mozz se decidía a aparecer éste año. Y vaya si lo hizo, aunque pasó medio concierto justificando su ausencia de hace dos ediciones, se marcó un concierto muy bueno, sabiendo como ordenar el repertorio para la ocasión y apoyado por una banda enorme. Morrisey supo compensar a sus fans.
También hicieron lo propio, aunque jugando en otra liga, Nada Surf y The Kooks. Unos habituales y otros prácticamente desconocidos, pero los dos firmaron muy buenas actuaciones.
El turno era ahora para Franz Ferdinand, que ya tenían al público en el bolsillo desde antes de pisar las tablas del Escenario Verde. Y tampoco decepcionaron. Estos chicos se lo pasan muy bien haciendo lo que hacen. Y lo hacen muy bien. Hit a hit hicieron bailar a toda la comarca. Enhorabuena a los vencedores de la jornada. Y de ahí, unos bailes en la pista pop y a dormir. ¡Por cierto!, el Viernes Eme hizo una sesión divertidísima al igual que el Gay Dj Team el Sábado. Y eso…
DOMINGO
Y llegamos al domingo. Las fuerzas nos impidieron llegar hasta que Yann Tiersen estaba en el escenario. Haciéndolo de maravilla. Tanto que se le permitió hacer un bis dado el estado del público que ansiaba más descargas del francés. Buenísimo. De ahí a Madness. El público inglés, mayoría, estaba impaciente por ver a éstos mitos del Rocksteady y nadie resultó decepcionado después del recital festivo de esta banda. Toda una celebración para las barrigas cerveceras británicas. Y para el resto, claro.
De los Depeche Mode no puedo hablar demasiado bien. Si bien es verdad que con ese repertorio es muy difícil que hagan un mal concierto, si que puedo afirmar con seguridad que ellos no deberían estar muy satisfechos. La garganta de Dave Gaham no estaba en forma y para disimularlo, invitó a corear al público cada estribillo.Y yo pensaba: “¡cabrón, una vez pasa, pero ¿en todos los estribillos lo mismo?! Una pena. Podría haber sido un mal menor pero después de tantas expectativas...
Por su parte Placebo hicieron un concierto bastante correcto, apoyados por una segunda guitarra que rellenaba huecos y por una comunión total con sus fans y gran parte del público. Muy bien, casi tanto como Deus que lo hicieron de maravilla: Un set list muy bien elegido y una interpretación soberbia. De lo mejor.
Y esto es todo amigas. ¡¡Hasta el año que viene!! 
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